“Parasitoides” en el Museo Alejandro Otero, Caracas.

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“Un sólo cuerpo: Arte contemporáneo en los países del Mercosur”. Museo Alejandro Otero. Caracas, Venezuela. Inauguración 30 de Septiembre 19hs.

Autora: ANA LAURA CANTERA

Colaboración: Daniel Alvarez Olmedo, con el apoyo de Mónica Paves de RobotGroup Argentina. Proyecto desarrollado el marco de la Maestría en Tecnología y Estética de las Artes Electrónicas Universidad Nacional de Tres de Febrero (Argentina). Directora: Mariela Yeregui

DESCRIPCION
“Parasitoides” es una instalación que sintetiza la relación entre el hombre y su entorno, representada por palpitaciones de un corazón con movimientos autorregulados por medio de un sistema mecánico de motores y engranajes.

El objeto es parte de un work in progress que involucra micro-ecosistemas que son expuestos a condiciones antinaturales de agua y temperatura. Los diferentes estados generados son los responsables de controlar el ritmo de las palpitaciones, a partir de sensores y microcontroladores.

Residência NUVEM – Montaje de “Flujos en retorno”

Trabajo con la idea de retorno, de ciclo, de vuelta al origen. Pretendo indagar sobre las relaciones con los mundos mínimos paralelos y coexistir con ellos a partir de una relación simbiótica entre la naturaleza y el ser humano. Entiendo a la materia como energía, y al entorno como generador de flujos capaces de transitar el espacio todo y de ser transformados de manera continua.

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El proyecto de instalación planteado, consiste en extraer la energía de la tierra partir de celdas microbianas terrestres construidas en forma de ladrillos. Se utiliza esta morfología considerándolo un símbolo de las construcciones humanas de expansión por sobre los ambientes naturales.  Son realizados a partir de una cáscara de plástico biodegradable y fibras, y rellenos de barro con desechos orgánicos. A su vez, poseen electrodos que posibilitan la cosecha de voltaje.

Con el trascurso del tiempo, las bacterias y microorganismos propios de las celdas, empezarán a accionar metabolizando el sustrato orgánico interno de los ladrillos, llevándose a cabo un proceso de descomposición y proliferación de más cantidad de ellas. Esto producirá una evolución energética al incrementarse el voltaje a partir del proceso electroquímico generado en las celdas microbianas. Para favorecer su desarrollo, el sistema tendrá un mecanismo responsable de humidificar los ladrillos para la correcta interconexión de los electrodos, pero también para posibilitar el regreso al estado de naturaleza de los elementos utilizados para la construcción. El agua contribuirá a la conductividad del proceso, a la proliferación y mantención de los hongos y bacterias, y a su vez a la desintegración de los ladrillos, produciendo un cierre de ciclo al quedar finalmente borrada la huella de la obra.

Se llevará a cabo a partir de un tornillo de Arquímedes, que recogerá agua del curso del río y la elevará hacia los ladrillo. Los bloques transitarán ciclos diferenciados de plenitud hasta llegar a la decadencia: en un primer momento, se los podrá observar enteros, emitiendo una gran porción de voltaje, luego, y acentuado por la humedad generada por el sistema, empezarán a crecer sobre su superficie, hongos y bacterias, junto a líquenes y pequeña vegetación. En esta etapa ya se podrá observar el avance de la naturaleza sobre los bloques. Más tarde, empezarán a retornar a su estado natural, pues se volverán un ecosistema integrado al ambiente.

¿Qué es una ruina? ¿Cómo se llega a ella? ¿acaso no es un producto creado por el hombre en conjunto a la naturaleza? ¿Acaso no es necesario el tiempo? En las ruinas se produce un desgaste desde el afuera hacia las entrañas. Hasta el alma. ¿Cuando se origina? ¿Cuándo estamos habilitados para categorizar a algo como parte de ella? ¿Cuándo se empieza  a perder presencia y ganar ausencia?

Nosotros como humanos estamos destinados a perder existencia, a perder-nos en y con la naturaleza para retornar al ciclo y llevar a nuestro cuerpo a un estado de cosa. Concebir la descarnación como algo natural, como un factor propio del tiempo y de la ruina.